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¿Una guerra entre LEONES dirigida por BURROS?: ¡La Gran Guerra!

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Libro ¿Una guerra entre LEONES dirigida por BURROS?: ¡La Gran Guerra! de Carlos G. Hernández

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Sinopsis del libro

El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, Bosnia, en un atentado perpetrado por un nacionalista serbio, moría asesinado, junto con su esposa, el archiduque Francisco Fernando, príncipe heredero de la corona austro-húngara. Un mes más tarde, el doble asesinato de Sarajevo, que en un principio fue recibido con indiferencia, precipitaba a Europa en uno de los conflictos más terribles que haya conocido la humanidad: la Primera guerra Mundial. Una trágica guerra que ocasionó millones de muertos, heridos y mutilados, además de enormes sufrimientos y convulsiones, hasta ese momento, inimaginables. La Gran Guerra provocaría una cadena de importantes acontecimientos históricos: la revolución rusa, la desaparición del imperio austro-húngaro, la caída de la Alemania imperial, la desaparición del Imperio Otomano, el desmembramiento completo de Europa central, y la configuración de un nuevo mapa europeo. Sus consecuencias posteriores fueron el auge del nacionalsocialismo alemán en 1933, y con él, la Segunda Guerra Mundial. También representó la desaparición de una forma de ser de la civilización europea y una ruptura general del mundo conocido hasta aquel entonces, y el surgimiento de un mundo nuevo, con nuevas visiones, con nuevos problemas. Aunque la Gran Guerra tuviera como detonante los asesinatos del príncipe Francisco Fernando y de su esposa, su puesta en escena ya había sido decidida mucho antes del 28 de junio de 1914. Había muchos motivos de fondo: las ambiciones antagónicas de las potencias europeas sobre las posesiones coloniales, las ansias de beneficios de la gran industria, el endiosamiento de los oficiales militares, el narcisismo de los reyes-soldados, la fuerza emocional del nacionalismo moderno, la disciplina y la capacidad de movilización de los ejércitos industriales y el sometimiento de los medios de comunicación de la época a los deseos de los gobernantes, fueron algunos de tales motivos. Lamentablemente no fueron los únicos. La Gran Guerra demostró, ampliamente, que las potencias imperiales europeas, junto con los Estados Unidos y Japón, además de otras naciones, fueron –y aún son–, capaces de llevar al mundo a la catástrofe, sólo para defender las cuotas de ganancias que el colonialismo imperialista les había permitido conseguir en un lapso de tiempo bastante corto, y el crecimiento capitalista que éstas representan en términos de fuerza de trabajo, materias primas y control estratégico internacional de los mercados de consumo. El imperialismo con colonias es nada sino le abre el camino a un imperialismo sin colonias, donde el sistema económico haga de las suyas de forma antojadiza y sin límites. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914, la inmensa mayoría de la gente común se creyó las mentiras de sus respectivos gobiernos, a saber: que la guerra se libraba en su interés y que la victoria traería una vida mejor para todos. Pero al transcurrir los meses y estancarse la guerra, comienza a cundir la desesperación y la ansiedad entre los combatientes y la población afectada por la guerra. Tanto en las filas de las potencias centrales, como en las de la Triple Entente, los requerimientos imperiales y profundamente clasistas, se mantuvieron intactos, como si la Revolución Francesa no hubiese valido de nada. De hecho, al soldado raso se le consideraba casi sub-humano. Mientras los oficiales medios tenían barracas, oficinas y hasta cuartos empapelados en las trincheras, la mayor parte de la soldadesca chapaleaba en el fango, muchas veces con el agua hasta las rodillas, tenía que soportar el hedor de las heces, de la sangre y de carne descompuesta proveniente de los cadáveres de sus propios compañeros, todo eso mezclado con la tierra y el barro. Todo, en medio de una asombrosa mezcla de enfermedades como producto de la convivencia con las ratas, los piojos y la falta de aseo. Muchas de esas mismas enfermedades eran el producto de la guerra y de las aterradoras condiciones sanitarias en que se desenvolvía.

Un libro de Carlos G. Hernández en la categoría de Libros > Historia